
El hecho de que el sector de la alimentación y de las bebidas sea cada vez más competitivo y esté fuertemente controlado, hace que las empresas se enfrenten a nuevos desafíos.

Los consumidores son cada vez más concientes del impacto que tiene aquello que comen y beben. Mientras que las personas tienen un mayor conocimiento sobre los riesgos alimentarios, también son más conscientes de la relación entre la alimentación y el bienestar.

En un mundo que se hace cada vez más global, el consumo no es una excepción. Las tendencias y los comportamientos de los consumidores están más estandarizados, y la demanda de comida preparada está creciendo.

Los consumidores consideran la seguridad alimentaria y la calidad como elementos fundamentales, y lo dan como algo seguro. Pero el gestionar la seguridad alimentaria y los riesgos de la calidad ya no es suficiente. Los consumidores están pidiendo más; quieren productos sostenibles.

Ofreciendo una amplia gama de servicios de consultoría, certificación, formación y servicios técnicos, DNV ayuda a las empresas a gestionar los riesgos en sus propias operaciones, y a lo largo de la cadena de suministro. Gestionar proactivamente sus riesgos, le protegerá de forma efectiva y consolidará su marca, a la vez que podrá demostrar a los accionistas su compromiso con la calidad, la seguridad y la sostenibilidad.

La industria de la alimentación y de la bebida se está reposicionando en mayor medida, para localizar riesgos del cambio climático mediante la adaptación de posibles y futuras regulaciones y analizando y adaptando nuevas soluciones tecnológicas y operativas para reducir su exposición al carbono.