Certificaciones alimentarias: tendencias y novedades

Cada vez más, el mercado reclama productos provenientes de cadenas de suministro fiables y sostenibles.

Actualmente, los que compran no solo se preocupan de la bondad o de la eficacia de los productos sino que quieren estar seguros de que los productos han sido elaborados respetando los principios de la sostenibilidad, especialmente en la industria alimentaria, que está en constante evolución. Son muy recientes, por ejemplo, las nuevas versiones de las normas Global GAP y BRC Packaging. En Global GAP, esquema clave para la aplicación de las Buenas Prácticas Agrícolas, la nueva versión se centra mayormente en la cadena de suministro, aspecto en el que también incidía la V7 de BRC Food que pronto cumplirá un año implantada. BRC Packaging, una norma para el sector del embalaje alimentario, con la nueva versión pretende reforzar aún más el desempeño de la seguridad alimentaria de uno de los sectores más importantes de la cadena de suministro alimentaria y que hasta muy recientemente no se había sentido dentro de la gran familia de la alimentación.

En general, el interés del sector alimentario recae hoy en día en múltiples certificaciones. Hay un gran interés en evaluar el producto a través de la medición de su desempeño social y ambiental. En concreto, hablamos de huellas de carbono, hídrica y social.  

  • La huella de carbono, que tiene su referencia en la norma ISO 14067, está indicada para las empresas que tienen el objetivo de evaluar y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GHG) asociadas a un producto/servicio. 
  • La huella hídrica, con su nueva norma ISO 14046, se dedica a la cuantificación de la huella hídrica de un producto u organización.
  • La huella social – Product Social Identity, es la primera certificación que verifica la huella social de un producto o servicio, evaluando la organización, las personas, la fabricación y la cadena de suministro. Es muy reciente y es fruto de la colaboración de diversas entidades internacionales, entre ellos DNV GL – Business Assurance.

También ha habido una tendencia por parte de las grandes empresas a certificarse en FSCC 22000, esquema de certificación reconocido por GFSI que ayuda a alcanzar los niveles de seguridad alimentaria en los procesos productivos a lo largo de toda la cadena de suministro.  

En el punto de mira también está el sector pesquero. El enfoque por la sostenibilidad de la pesca está llevando a una creciente demanda de la certificación MSC (Marine Stewardship Council). El MSC ofrece una garantía de buenas prácticas pesqueras y de respeto por el ecosistema marino tanto por parte del pescador como de toda la cadena de custodia y de los diversos actores de la cadena de suministro. Otra norma de referencia para el sector pesquero, importante cuando hablamos de granjas de acuicultura,  es Global Gap Aquaculture que cubre todo el proceso productivo: desde la producción de piensos, huevos y alevines para la cría, la pesca y el procesado de pescado y marisco garantizando la supervisión y la higiene del producto en todas las fases de producción.



Javier Soria, 

Food & Beverage Sales Manager Iberia