Estado de implantación del Real Decreto de Eficiencia Energética

Ha pasado 6 meses desde que se publicó el Real Decreto 56/2016.

Tras casi seis meses desde que se publicó el Real Decreto 56/2016 de eficiencia energética, creemos que procede realizar una breve revisión del estado de implantación de las obligaciones derivadas en el mismo.

Para ello, nos vamos a basar en un reciente estudio que ha realizado la Asociación de Empresas de Eficiencia Energética (A3e) denominado “Análisis del Impacto de la Entrada en Vigor del RD 56/2016”, de julio de 2016. Este estudio se basa en una encuesta a las empresas asociadas a A3e.

En dicho estudio se presentan unas conclusiones muy reveladoras acerca del grado de avance en cuanto a la realización de auditorías energéticas por parte de las empresas obligadas por el RD (se estiman en 3800).

  • Proceso de contratación. A principios de julio, un 47% de estas empresas todavía no habrían comenzado el proceso para contratar la auditoría energética, mientras que el 45% de las empresas que han solicitado presupuesto todavía no han resuelto/adjudicado. No podemos olvidar que la fecha límite indicada en el RD para la realización de las auditorías energéticas es el 14 de noviembre de 2016; por lo tanto, estos datos nos indican de forma clara que existe un alto riesgo de que no todas las empresas afectadas puedan cumplir con el plazo indicado en el RD. En el segmento de empresas públicas estos datos de contratación son muy bajos, ya que sólo un 3% de las mismas habrían solicitado presupuesto para realizar la correspondiente auditoría energética.
  • Alcance de la auditoría energética. El 60% de los presupuestos presentados de auditoría energética van destinados a empresas en las que se percibe que no tienen un verdadero interés por mejorar la eficiencia energética. Relacionado con lo anterior, es especialmente significativo el hecho de que un 28% de estos presupuestos no cumplirían con el alcance mínimo exigido por el RD (apartado 3 del artículo 3). Existe, por tanto, una duda razonable de que con éstas auditorías energéticas que podríamos catalogar como de “bajo alcance” difícilmente puedan ayudar a las empresas al establecimiento de medidas de ahorro reales y eficaces.

De hecho, en este mismo estudio se pone de manifiesto por parte de los proveedores de servicios energéticos, que si el plazo se aumentase permitiría que las empresas obligadas tuvieran más tiempo para planificar mejor sus acciones en materia de eficiencia energética, contratando auditorías energéticas de mayor calidad. En la actualidad estamos viendo como determinadas empresas están solicitando a la Administración Pública una ampliación del plazo para cumplir con el RD 56/2016, no contando de momento con su correspondiente respuesta.

Si comparamos los resultados de este estudio con el informe “Ahorrar energía hoy para un futuro más brillante” que DNV GL realizó el pasado año (Viewpoint Report de Junio de 2015), vemos que hay cierta disparidad en los resultados obtenidos, especialmente en lo que respecta a los beneficios reales y esperados de este tipo de actuaciones encaminadas a la eficiencia energética. En dicho estudio de DNV GL el 63,1 % de las empresas encuestadas en Europa afirmaba que los beneficios económicos obtenidos eran superiores a los costes de las acciones realizadas en esta materia; este porcentaje se incrementaba en aquellas empresas catalogadas como de “uso intensivo” de la energía (hasta casi un 70%). El conjunto de beneficios observados para la realización de estas acciones destacan, por orden de puntuación en Europa: ahorro financiero (61.3%), cumplimiento de leyes y reglamentos (29.3%), ventaja competitiva/reputación (25.2%), reducción de accidentes ambientales (9.5%).

Aunque quedan escasamente 3 meses y medio para que se cumpla el plazo del 14 de noviembre, creemos que todavía hay margen para se puedan realizar las correspondientes auditorías energéticas con los requisitos de calidad exigidos por el RD. Sólo así tiene sentido realizar esta actividad, ya que de lo contrario las empresas incurrirán en un coste que no les aportará un retorno tangible en cuanto a eficiencia energética (y empresarial).



Juan Andrés Salido, 
Assessment Services Business Development

DNV GL - Business Assurance